Chapter 328
Capítulo 328
Por el momento, Sallie optó por enfocar toda su atención en el ámbito académico hasta que concluyera el periodo de evaluaciones parciales.
“Suspende cualquier actividad física por las mañanas. Restringe tu preparación personal únicamente a los métodos de respiración. Queda prohibida cualquier otra práctica relacionada con la magia.”
“Pero yo…”
“¿Acaso careces de aptitudes? Analízalo detenidamente. Tu objetivo final es alcanzar la trascendencia. Mantener una disciplina estricta a lo largo de una década es algo digno de admiración, ¿pero serías capaz de prolongar ese ritmo por veinte o treinta años más?”
“Carece por completo de lógica. No importa qué tan inquebrantable sea tu determinación. Tomarse un respiro no es un lujo modificable, es un requerimiento vital.”
Aquella advertencia formaba parte de la charla que sostuvieron al día siguiente de que Aster tomara la determinación de convertirse en su guía.
Sin embargo, era evidente que a ella no le agradaban del todo aquellas imposiciones.
“Trascendencia…”
Las facciones de Sallie se contrajeron levemente en un gesto de duda mientras pronunciaba la palabra en voz baja.
Como era de esperarse, Aster se percató de inmediato.
“¿Existe algún inconveniente con eso?”
“¿Eh? ¡Oh, para nada! ¿Por qué habría de tenerlo?”
“¿Estás siendo completamente honesta?”
“Por supuesto, no tengo ninguna objeción. En realidad, más allá de eso…”
Lo que experimentaba Sallie en su interior no era desagrado, sino un sentimiento sumamente parecido a la fascinación.
La cumbre de la trascendencia.
Desde luego, Sallie no asimilaba las afirmaciones de Aster con una fe ciega.
¿Ella, logrando semejante hazaña mítica?
Visto fríamente, parecía algo fuera de toda realidad.
No obstante, haciendo a un lado sus propias dudas, Sallie optó por depositar su voto de confianza en él.
La razón era simple: representaba la primera ocasión en toda su existencia en que un individuo demostraba convicción en sus capacidades.
Aun con todo, una profunda intriga la carcomía por dentro.
“Del mismo modo en que hoy decido otorgarte mi perdón y transmitirte mis conocimientos, también suelo mostrar compasión hacia aquellos que carecen de poder.”
Evocando aquellas expresiones, resultaba evidente que el individuo oculto tras la máscara se había aproximado inicialmente con intenciones hostiles hacia su persona…
¿Cuál era el motivo real?
Le resultaba imposible asimilar la razón por la cual él decidiría actuar con tal benevolencia.
Pese a sus dudas, Sallie prefirió guardar silencio; no por una falta de confianza hacia Aster, sino por un temor latente.
Le invadía la constante zozobra de que, si llegaba a cuestionarlo, el humor de la hechicera podría dar un giro repentino y retractarse de todo de forma intempestiva.
Haciendo a un lado ese persistente nerviosismo, el sentimiento de gratitud que Sallie albergaba hacia Aster era genuino.
¿Y ahora, cuál era el siguiente paso?
“Disculpe, entonces… ¿sería adecuado que me dirija a usted como Maestro?”
Inquirió Sallie, sintiendo un vuelco inusual en los latidos de su pecho.
Sin embargo, la réplica que obtuvo le heló el cuerpo por completo.
“No tengo el menor interés en asumir el rol de un mentor que termine liquidando a su propio alumno.”
“…¿Cómo?”
“¿Qué sucede?”
“¿Tiene intenciones de… acabar con mi vida?”
“Es una posibilidad. Descuida, hablo únicamente en términos de probabilidades futuras, no se trata de un decreto definitivo.”
¿De qué forma pretendía que no se angustiara ante la simple mención de terminar asesinada?
Pese a la situación, Sallie demostró no ser una persona común y corriente.
Aunque el temor no se disipó por completo, bastó esa tajante frase de consuelo para apaciguar sus nervios.
Lo verdaderamente crucial en ese instante no eran los eventos inciertos del mañana, sino las acciones del presente.
“En efecto, esa es la postura correcta. Si te embarga la ansiedad, asimila este periodo de inactividad como una fase indispensable de tu adiestramiento.”
A pesar de haber manifestado su intención de instruirla, prácticamente la había dejado actuar por su propia cuenta; aun así, Sallie no manifestó queja alguna.
Incertidumbres cotidianas.
“El descanso considerado como una extensión del adiestramiento…”
Bajo esa premisa, ¿cuál sería la estrategia más óptima para reponer energías de forma provechosa?
De ese modo dio inicio su peculiar interacción de mentor y alumna, si es que realmente se le podía denominar así.
Por otra parte.
“Vaya… analicemos las opciones.”
Posterior a indicarle a Sallie que debía pausar sus actividades, Aster dedicó las jornadas subsecuentes a rastrear de manera minuciosa a los individuos más prometedores dentro de las instalaciones de la institución.
Dado que el periodo de evaluaciones parciales se encontraba a la vuelta de la esquina, la totalidad de los estudiantes permanecía sumamente atareada; una realidad ajena a su situación particular.
Debido a esto, hubo alguien que pagó las consecuencias de su tiempo libre.
“A ver… ¿No te das cuenta de que estoy sumamente saturada de deberes? ¿Acaso te resulta imposible resolver tus asuntos por cuenta propia?”
Evelyn manifestó todo su fastidio hacia Aster, quien no se le había despegado ni un solo instante durante los últimos días.
Su reacción estaba plenamente justificada: la planeación para afrontar los exámenes ya le demandaba un esfuerzo colosal, por lo que la interferencia de él restándole horas de repaso resultaba inoportuna.
No obstante, los argumentos empleados por Aster poseían un fundamento sumamente sólido.
“Analízalo bien. Tienes planeado incorporar a un contingente militarizado a nuestro servicio, ¿no es así? ¿Qué elemento es indispensable para concretar eso?”
“¿Recursos financieros…?”
“Efectivamente. Capital disponible. ¿Y quién se encarga de supervisar la tesorería dentro de la Torre Mágica?”
“¿Esa sería yo…?”
“Tú misma lo has dicho.”
Ante tal lógica, no hubo réplica posible.
Las agrupaciones de combate representaban un pozo sin fondo en lo que respecta a gastos de manutención.
Por ende, realizar las debidas consultas con ella era un paso ineludible.
Por descontado, Aster tampoco pretendía hacerle perder el tiempo en vano.
“Toma esto.”
“He recopilado una serie de reactivos que con alta probabilidad figurarán en las evaluaciones escritas. Lo más seguro es que provengan de este compendio.”
“¿Acaso cuentas con un informante infiltrado en el personal de la academia…?”
“¿Y qué hay de mí?”
Evelyn reaccionó con visible molestia por un breve instante, pero optó por contener su temperamento.
Teniendo en cuenta las actividades clandestinas que ella misma desarrollaba en el mercado ilegal, carecía de bases sólidas para recriminarle algo.
“Como sea, te lo agradezco. Me quedaré con esta información. Sin embargo, ¿debería facilitarle una copia a Chenbi también…?”
“Ya le planteé la oferta, pero rechazó la propuesta de inmediato. Sostiene con firmeza que el procedimiento empleado posee el mismo valor que el desenlace obtenido. Una mentalidad bastante productiva, a diferencia de la tuya.”
Cambiando de asunto.
“Presta atención. Estos son los perfiles que he logrado estructurar.”
A lo largo de los días previos, los prospectos seleccionados minuciosamente por Aster eran los siguientes.
En primer término.
“Pola. ¿Recuerdas que ya te la había mencionado? Resulta ser la descendiente directa del comandante que lidera el Cuerpo Mercenario Kallia. El beneficio de este vínculo es sumamente evidente.”
“¿Esa organización también mantiene acuerdos vigentes con la Torre Mágica?”
“Así es. No obstante, nos topamos con un inconveniente… debido a su naturaleza como soldados de fortuna, resulta sumamente complejo integrarlos bajo una estructura de mando directo y permanente. El esquema de contratación funciona bajo reglas distintas.”
“Es un punto muy válido.”
Aunque los nexos previos facilitaban una aproximación inicial con Kallia, la intención primordial de Aster radicaba en reclutar elementos capaces de salvaguardar los dominios de Arapur una vez que se pusiera en marcha su plan de urbanización.
Depender de Kallia mediante un esquema contractual temporal constituía una alternativa a medias.
Una vez expirado el plazo del acuerdo, simplemente se marcharían.
“¿Quién sigue en tu lista?”
“El siguiente caso…”
Aster procedió a detallar uno a uno a los alumnos de la institución académica junto con los respectivos brazos armados a los que se encontraban asociados.
Haciendo especial hincapié, como era lógico, en aquellos que no poseían compromisos previos con otras facciones.
No obstante, tras escuchar la totalidad de las alternativas expuestas, el semblante de Evelyn reflejó un claro descontento.
“A decir verdad… el Colun Magic Corps representa una alternativa nefasta. Pretenden proyectar una fachada de total autonomía, pero poseo información fidedigna de que mantienen múltiples compromisos ocultos con un linaje de barones.”
“Por otra parte, el Cuerpo de Mercenarios Puriko arrastra una reputación sumamente cuestionable. Su capacidad operativa se equipara a la de Kallia, pero se afirma que el grueso de sus filas está integrado por prófugos de la justicia que buscan limpiar sus antecedentes penales. Los nexos que se les atribuyen con el líder del 5.º cártel de los barrios marginales blancos y negros difícilmente son meras especulaciones.”
“Ya estaba al tanto de esa situación.”
“Se encargan de encubrirlo con mucha eficacia. Y además… eres perfectamente consciente de las condiciones que imperan en el 5.º barrio marginal blanco-negro.”
“Efectivamente.”
No todos los sectores que componían los barrios marginales de blancos y negros compartían las mismas características.
Existían zonas, tales como el segundo sector, cuyas dinámicas eran considerablemente más pacíficas; mientras que otros distritos servían de refugio para delincuentes de alta peligrosidad.
Por llamarlo de algún modo.
Focos de criminalidad distribuidos por doquier, pero ciertos cuadrantes destacaban por su extrema hostilidad.
El quinto sector en específico gozaba de una fama de brutalidad inigualable.
Las opciones restantes presentaban complicaciones de índole similar.
“Qué contrariedad, ninguna alternativa resulta viable.”
“Así es. Los grupos que valen la pena ya operan bajo acuerdos preestablecidos, en particular aquellos que envían a sus vástagos a prepararse a este lugar. Y los que carecen de compromisos, usualmente esconden motivos oscuros. Kallia figura como la única excepción real.”
“¿Significa entonces que tu única opción sólida es Kallia?”
“¿Consideras que asociarse con Kallia es una alternativa tan deficiente?”
“No, en absoluto. Simplemente mantenía la expectativa de consolidar una alianza que perdurara en el tiempo.”
Por encima de cualquier otra consideración…
Los soldados de fortuna representaban un drenaje financiero constante e implacable.
“Sería ideal si las tarifas no resultaran tan elevadas…”
En el supuesto de que hubiesen garantizado una lealtad perpetua, el desembolso económico no generaría tanto pesar; no obstante, tratándose de mercenarios, cada moneda invertida pesaba el doble.
“Mirándote bien en este momento, das toda la impresión de encontrarte en la absoluta bancarrota, ¿lo sabías?”
“…¿Qué dices?”
“No intentes escatimar recursos en los rubros que son vitales. Muy especialmente cuando se trata de la incorporación de personal operativo. Resulta infinitamente más conveniente pagar un excedente con tal de eludir complicaciones futuras.”
“¿Me estás sugiriendo entonces que simplemente gaste a manos llenas?”
“No me refería precisamente a eso…”
Evelyn se vio incapaz de articular palabra alguna para refutarlo.
Cuando Aster asumía una postura, terminaba desbordando cualquier parámetro lógico preestablecido. Esa era su naturaleza intrínseca.
A pesar de ello, una interrogante continuaba dándole vueltas en la cabeza.
“Dime una cosa, ¿por qué motivo excluiste deliberadamente a un candidato en particular? ¿Acaso omitiste registrarlo?”
“…¿A quién te refieres?”
Aster ladeó levemente la cabeza denotando confusión.
Evelyn replicó imitando el mismo gesto.
“¿De verdad lo ignoras? Se trata del perfil con mayor notoriedad. El descendiente de la línea caída de Doranpega.”
“¿Doranpega?”
El apelativo de Doranpega… ciertamente.
Consiguió evocarlo en sus pensamientos.
Un linaje de gran renombre, caracterizado de forma muy particular por su enfoque absoluto en el desarrollo de las disciplinas de combate físico.
Demostraban una veneración superior hacia las armaduras imbuidas en magia por encima del uso de los filos tradicionales o los tomos de hechizos; se situaban un peldaño abajo en comparación con las estirpes dedicadas a la esgrima pura o las artes arcanas, pero portaban un apellido de indudable peso.
“¿Qué relevancia tienen ellos en este asunto?”
Inquirió Aster, provocando que Evelyn contrajera las cejas con ademán de fastidio.
“¿Es que acaso no guardas el menor recuerdo de lo sucedido?”
“¿Recordar con exacto qué evento?”
“Me refiero a… ¿la sesión de bienvenida de los nuevos ingresos? ¿Te evoca algo ese acontecimiento?”
¿El acto de bienvenida?
Aster comenzó a indagar de forma minuciosa en sus vivencias pasadas.
“En aquella ocasión… ¿quién se encontraba presente? Veamos… ¿hubo algún individuo en particular?”
“…Por todos los cielos.”
Evelyn exhaló un profundo suspiro de manera involuntaria.
“En este preciso instante he podido constatar una gran verdad.”
“¿A qué verdad te refieres?”
“Ese viejo dicho que reza: ‘Aquel que propina la agresión no concilia el sueño con tranquilidad, mientras que la víctima sí logra descansar plenamente’. Ha quedado demostrado que es una total falacia.”
“¿De qué estás hablando?”
“Hickster de Doranpega. El hijo menor de la dinastía Doranpega. ¿Realmente tu memoria lo ha borrado por completo? Damian y tú le propinaron una paliza descomunal en aquel sitio. Actuaron con una hostilidad desmedida.”
“Un momento, es necesario precisar los hechos con exactitud. Damian participó activamente en el altercado, ¿no es verdad?”
“¿Ahora sí logras traerlo a la memoria?”
“¿Qué hay con eso?”
Una expresión de profundo rechazo se dibujó en las facciones de Evelyn.
Qué manera tan selectiva de evocar los acontecimientos pasados.
Únicamente mostraba agudeza mental cuando se trataba de estructurar su propia justificación.
“Aun así, ¿por qué tendría que centrar mi atención en su persona?”
“¿Cuál es el motivo? A raíz de ese altercado, Hickster quedó despojado de cualquier oportunidad dentro de la línea de sucesión de su clan y tiene la firme intención de forjar su propio camino de forma autónoma una vez concluidos sus estudios.”
“…¿Me estás catalogando como el antagonista de la historia una vez más?”
“¿Eres consciente de que empleaste la palabra ‘otra vez’?”
“No, no pretendía enfocarlo desde esa perspectiva…”
Aster carraspeó visiblemente incómodo, viéndose acorralado por el comentario.
“Aun así, ¿realmente fue despojado de sus derechos hereditarios por un incidente de esa índole?”
“No estamos hablando de un linaje cualquiera, sino de una dinastía de guerreros que se vio humillada públicamente por un especialista en artes arcanas. ¿Consideras que su posición saldría indemne de semejante escenario?”
“…Tienes un punto razonable.”
Aquello guardaba una lógica innegable.
No, un momento.
‘Analizándolo con total objetividad, yo no fui el causante del altercado, ¿o sí?’
Haciendo un recuento de los hechos, la actitud de Damian había sido sumamente despectiva. ¿Pero reaccionar mediante la agresión física directa?
‘Un sujeto sumamente conflictivo.’
“De cualquier modo, ¿por qué debería considerarlo a él?”
¿Un reclutador en busca de contingentes de combate, evaluando ahora las opciones de un descendiente de la nobleza?
Evelyn procedió a esclarecer la situación.
“¿En verdad desconoces los pormenores? ¿Acaso jamás ha llegado a tus oídos el nombre de ‘Gale Wings’?”
“Gale Wings…”
Un vago recuerdo acudió a su mente de forma difusa.
“¿Acaso no figura dentro del listado de las diez agrupaciones de mayor relevancia?”
“Precisamente. ¿Pero qué nexo guarda con este caso…?”
“El pariente directo de Hickster es quien ejerce el mando supremo sobre Gale Wings. Su incorporación a dicho contingente está programada inmediatamente después de que obtenga su titulación académica.”
“¿Bajo esa premisa?”
¿Cuál era el beneficio? Las alternativas disponibles eran sumamente limitadas. En el supuesto de que Kallia represente tu único canal de negociación viable, convendría de igual modo evaluar las posibilidades que ofrece Gale Wings.
Una agrupación de combatientes autónomos desprovista de ataduras políticas, una cualidad sumamente inusual de hallar.
Aster meditó detenidamente las aseveraciones expuestas por Evelyn.
‘Gale Wings, ¿eh…?’
Tratándose de gestionar la contratación de fuerzas de seguridad, concretar un acuerdo con una organización de primer nivel representaba un escenario sumamente favorable.
La opción de Kallia resultaba adecuada, pero contar con un abanico más amplio de alternativas siempre era preferible.
“¿Valdría la pena indagar más a fondo? Desconocemos por completo cuáles son sus pretensiones económicas, pero…”
“Por supuesto, aun si tu inclinación final favorece a Kallia, resulta prudente contrastar las tarifas del mercado.”
“Ciertamente, expandir el repertorio de opciones no es una mala idea.”
La atención de Aster se posó de forma repentina en la figura de Evelyn.
Ella ladeó el rostro con evidente extrañeza.
“¿Cómo? ¿A qué te refieres con expandir un repertorio?”
“No es nada de cuidado. Sea como fuere, me encargaré de realizar las indagaciones pertinentes.”
Habiendo concluido el intercambio, Aster dio media vuelta y abandonó el recinto de la cafetería.
Evelyn permaneció en su sitio, siguiendo sus pasos con la mirada fija en su espalda.
“¿Un… repertorio?”
Una sensación un tanto… inquietante la embargó.
Sin embargo, fue una percepción sumamente efímera.
“Teniendo bajo su control a una facción de mercenarios… ¿existirá la posibilidad de desviar algunas partidas de dinero de procedencia dudosa?”
Independientemente de cuáles fuesen los verdaderos propósitos que Aster albergaba en su mente, Evelyn ya se había asegurado de obtener su respectivo beneficio económico de la situación.
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