Chapter 456
Chapter 456
## Capítulo 456: El mundo arruinado (3)
Una bóveda de tono plomizo, resquebrajada y fragmentada, permanecía suspendida de forma amenazante en las alturas. Aquel constituía el único “firmamento” que Ramyu conocía desde el instante de su nacimiento. Resultaba lógico, considerando las condiciones de la realidad en la que se encontraba. Y no se trataba de una vivencia exclusiva de su persona. Tras la degradación absoluta del entorno, transcurrió tanto tiempo que únicamente los ancianos de mayor edad conservaban en su memoria el auténtico firmamento de tonalidad azulada y despejada.
Pese a todo, aun en medio de semejante decadencia… Ramyu disfrutaba contemplando las alturas. Al contrastarlo con su propia existencia—una complicación que lastraba los pasos de su único lazo familiar, su hermano—aquel firmamento distante se percibía como algo infinitamente inmenso, difuso y exento de ataduras.
“No es que tuviera la libertad de contemplarlo a mi antojo. Mi hermano me llamaría la atención por ello”.
Fijar la mirada prolongadamente en la absoluta penumbra que se agitaba entre las grietas de la estructura corría el riesgo de arrastrar al individuo hacia el vacío, despojándolo de la cordura. Evidentemente, ella siguió sus indicaciones y apartó la vista, tal como él se lo había pedido. A diferencia del resto de las personas, intuía en su interior que el vacío carecía de influencia sobre ella, pero evitaba generarle más inquietudes a su protector.
“De no ser por mi presencia, mi hermano habría disfrutado de una vida desahogada en cualquier sitio, recibiendo un trato excelente”.
Lejos de la debilidad que aquejaba al organismo de ella, él poseía condiciones físicas innatas sobrenaturales, complementadas con una velocidad de reacción y una agudeza mental sin igual. La prueba irrefutable era que ella continuara con vida. Lograr que una infante recién nacida sobreviviera mientras ambos subsistían con lo mínimo a lo largo de más de una década posterior al deceso de sus progenitores, en un ecosistema tan implacable y careciendo de aliados, representaba una proeza colosal.
Él había consumado aquella labor utópica, consolidándose como algo muy superior a un simple hermano para Ramyu. Para alguien que jamás tuvo la oportunidad de contemplar las facciones de sus progenitores, él encarnaba un rol más significativo de lo que cualquier padre biológico podría ofrecer. Aquel era Lian, su único vínculo de sangre.
Por ese motivo. Precisamente por esa razón. Le costaba asimilar el hecho de hallarse con vida y a salvo, observando este firmamento de color azul.
—”¡¡Ramyu-!!”
Las imágenes de sus instantes finales irrumpieron en sus pensamientos. La cúpula celeste desplomándose con un estruendo aterrador. Su hermano aproximándose a toda prisa, horrorizado ante el devastador panorama, envolviéndola en un estrecho contacto protector.
—”Ramyu, grábate esto en la mente”.
Ella permanecía resguardada entre sus extremidades acogedoras, atendiendo sin emitir sonido. Una imperceptible sensación de despojo la sumió en un letargo que le impidió gesticular palabra.
—”Sin importar los comentarios ajenos, tú eres mi hermana menor”.
No consiguió interrogarlo acerca del trasfondo de aquellas declaraciones. Acto seguido, Lian desabrochó la cadena de su propio cuello y la colocó en el de ella. Un objeto de valor transmitido por sus progenitores, fragmentado entre ambos. La porción complementaria del dije con silueta de corazón.
—”Te aprecio profundamente, mi pequeña hermana”.
Desde la seguridad de aquel firme confinamiento corporal, la cúpula que tanto contemplaba terminó por colapsar por completo—
*Gurgle-*
“Ah”.
Ramyu, que permanecía absorta contemplando la claridad azulada a través del cristal, reaccionó de golpe y procedió a limpiarse los ojos empleando el tejido de su manga. Presionó su zona abdominal mientras profería un leve quejido. Apenas habían transcurrido unas pocas horas desde que ingirió alimento, y no obstante, la intensa necesidad de comer reaparecía con severidad.
“En el pasado, esto no ocurría de esta forma”.
La razón residía en que los alimentos de este entorno poseían un sabor sumamente grato. Tras pasar años alimentándose de raíces rígidas y cortezas vegetales, su organismo demandaba ahora preparaciones blandas y cargadas de elementos nutritivos a la menor ocasión.
“Aquellos banquetes resultaban extraordinarios. Ni la carne de roedor que reservábamos para las ocasiones de gala podría aproximarse…”
Contuvo el flujo de saliva que amenazaba con escapar de su boca y movió la cabeza enérgicamente de un lado a otro. Por muy deleitable que resultara la comida, le resultaba imposible depositar su fe en los desconocidos de buenas a primeras. Aquella constituía su directriz inquebrantable para preservarse con vida.
“Aunque da la impresión de no ser un individuo peligroso…”
Era consciente de que su actitud resultaba desproporcionada considerando todo lo que ya había recibido sin dar nada a cambio, pero las convicciones arraigadas durante toda una existencia no se desvanecían con facilidad. Debido a ello, continuaba tomando raciones de manera oculta, emulando el comportamiento de un felino sin hogar, para luego recluirse en su espacio personal. Incluso en este momento, habiendo pasado varias jornadas desde su traslado a este sitio.
*Click-*
Ramyu separó levemente la hoja de la puerta y observó a través de la rendija. Vigilando el entorno con recelo, se desplazó sigilosamente hacia el espacio culinario ubicado en la planta baja.
“El aroma es fascinante”.
El sujeto que se dio a conocer bajo el nombre de Hoon preparaba de manera sistemática los alimentos durante las horas correspondientes y se retiraba del lugar, aparentemente con el propósito de evitarle interacciones forzadas. No obstante, a pesar del agradecimiento y el remordimiento que experimentaba, seguía sin hallar la determinación requerida para entablar contacto con él. En el fondo, resultaba lógico. Aunque consiguiera disimularlo de forma eficiente, la pérdida de su único lazo familiar era muy reciente. Ya se debiera a los hábitos adquiridos en su infancia o a sus rasgos de personalidad, el sufrimiento no bloqueaba sus actividades cotidianas, pero el vacío interno en su pecho permanecía inalterable.
“…Uff. No es viable mantener esta conducta indefinidamente. En esta jornada mantendré un diálogo formal con él”.
Su hermano, cuyo bienestar por ella persistió hasta el desenlace, compartiría esa misma postura. Reuniendo valor, se adentró con cautela en el recinto de la cocina.
“¿Eh?”
Y en ese sitio, cruzó la mirada con una entidad que jamás cruzó por sus pensamientos.
[¿Kyuu?]
Encima de la superficie de madera repleta de variados platillos se hallaba un espécimen indescifrable. Enroscado sobre sí mismo con un cuerpo de aspecto reluciente, inclinó su pequeña testa denotando intriga. Los ojos desmesuradamente abiertos de Ramyu coincidieron en el espacio con la mirada radiante de Hwiryong.
—
Hoon, quien en la actualidad asumía la gestión de las revisiones contables externas de Howard Industries y Lunatic Entertainment vinculadas a su consorcio, experimentó un sentimiento de agrado.
“Logrado”.
Tras ausentarse un momento por cuestiones laborales, empujó el acceso principal y mostró un gesto de conformidad al adentrarse en la vivienda.
“Qué calidez… Qué terso…”
[¡Kyuurur-!]
“¡Ja, ja, eso me produce cosquillas!”
Las manifestaciones de regocijo de una menor poblaron la atmósfera del inmueble. Había tomado la precaución de materializar a Hwiryong por si las dudas, y la estrategia parecía haber arrojado los resultados previstos.
“El atractivo de Hwiryong resulta verdaderamente imbatible. Consiguió desarmar las prevenciones de esa infante escurridiza en un instante”.
Habiendo transcurrido varias jornadas desde que la extrajo de la Dimensión Kosiyas, las vivencias extremas sufridas por Ramyu provocaban que ganarse su voto de confianza fuera una tarea compleja. Únicamente habían completado los diálogos introductorios elementales, sin avanzar más allá. Para alguien con la intención de establecer una comunicación más estrecha y un trabajo conjunto, la situación generaba desasosiego.
“Comprendo perfectamente su postura”.
Su realidad entera había dado un giro drástico en un instante—mantener una actitud de sospecha constituía la conducta más cuerda. Sin embargo, mostrar empatía no equivalía a disponer de tiempo ilimitado para desperdiciar. Había examinado plataformas virtuales de crianza y materiales audiovisuales buscando métodos para entablar un lazo, pero carecieron de efectividad.
“Ramyu no se equipara a una infante convencional”.
La solitaria sobreviviente de un plano existencial devastado—un elemento de análisis sumamente peculiar. En ese punto evocó la figura del Dragón Imperial, Hwiryong. La interacción entre las criaturas vivientes y los estados anímicos de los menores era un hecho comprobado. Determinar si calificar a Hwiryong como una “criatura viviente” resultaba preciso o no, carecía de relevancia en estos momentos. Conociendo el impacto de su magnetismo por experiencia propia, procedió sin vacilaciones… y en el presente recolectaba frutos que superaban lo previsto.
“Qué hermoso… ¡Ah! ¿Hacia dónde te diriges?”
[¡Kyaaang!]
Hwiryong se deslizó en torno al cuello de Hoon en el momento en que este ingresó proveniente del área social, asomando su parte superior por encima del hombro del hombre. Ramyu avanzaba unos pasos detrás, percatándose de la llegada con cierto retraso y replegándose con timidez.
“En otra ocasión se habría esfumado de inmediato. Vaya impacto”.
Pasando los dedos por la protuberancia de su cabeza, Hoon exhibió una mueca de satisfacción.
[¡Kyaang!]
La pequeña estructura corporal mostró agitación denotando complacencia, evidenciando captar el reconocimiento. Y no se requirió de un lapso prolongado para que la intervención de Hwiryong ofreciera dividendos.
—
La condición especial de Hoon, “Mental Rapport”, constituía una herramienta de una plasticidad asombrosa. Abarcando desde el envío de conceptos mediante telepatía hasta la interpretación psicométrica de ideas remanentes en elementos materiales, escaneo de pensamientos y condicionamiento mental—poseía un horizonte sin restricciones. Incluso resultaba de utilidad para transferir nociones de cultura general a individuos desprovistos de información sobre este entorno.
“El grado de dominio sigue siendo limitado, por lo cual el flujo de datos libre de consecuencias perjudiciales es restringido… pero representa un avance”.
La instrucción concerniente al empleo de las instalaciones de aseo y los productos de limpieza capilar constituyó un ejemplo de dicha puesta en práctica. Ella se había valido de dispositivos mágicos enfocados en la higiene personal hasta la fecha, pero resultaba inviable que dependiera de dichos recursos de forma permanente.
“Para la transmisión de volúmenes informativos densos, el dispositivo de traducción perteneciente a Andrew puede resultar de utilidad”.
Un beneficio adicional radicaba en la transferencia simultánea de representaciones mentales en tiempo real. Los datos sufrían alteraciones de manera inevitable durante el proceso de envío. No se encontraba en posición de recurrir deliberadamente a las artes oscuras de Hans, dadas las implicaciones negativas tan drásticas que conllevaban.
*Beep-Beep-*
“257,000 won”.
Había realizado las provisiones necesarias previo al cambio de domicilio, no obstante, la cohabitación con una menor ponía de manifiesto requerimientos constantes.
“Resulta manejable por el momento, pero encargarse de todo esto en solitario a largo plazo podría tornarse complejo”.
Tratándose de una persona de sexo femenino, surgirían aspectos específicos que demandarían atención. Careciendo de vivencias en el plano sentimental, y mucho menos en el ámbito de la crianza, ¿de qué forma lograría conducirse con la delicadeza requerida?
“Analizaré ese asunto más adelante”.
Trayendo a la memoria el relato proporcionado por Ramyu antes de su salida, Hoon evaluó las circunstancias. Había realizado la salida comercial con el fin de otorgarle a ella y a Hwiryong—quien oficiaba como su soporte en el equilibrio emocional—un lapso propicio para distanciarse de las memorias lúgubres.
“Los instantes postreros de la Dimensión Kosiyas”.
Contando con la aprobación de la menor, “Mental Rapport” suministró representaciones muy nítidas: las características de su entorno, las vivencias experimentadas y el desenlace de su plano original. Un elemento en particular capturó poderosamente su atención…
“El legado familiar de sus progenitores”.
La pieza de joyería que ella retuvo hasta el último instante, proporcionada por su hermano. Un par de secciones que daban forma a un corazón sin fisuras. Esculpida en el reverso de la unión se hallaba una inscripción que ni Ramyu ni Lian poseían la capacidad de descifrar.
“Corresponde al sistema de comunicación de su región de origen, no obstante, difiere por completo de las enseñanzas que me transmitió mi hermano… Indudablemente proviene del exterior, pero determinar a qué nación pertenece…”
Llamaba la atención que Ramyu contara con la capacidad de leer y escribir a pesar de haber crecido en un entorno tan adverso; sus limitaciones de salud le dejaban un margen de acción reducido, pero poseer instrucción académica resultaba sorprendente en un escenario apocalíptico. Tras obtener la autorización, Hoon procedió a inspeccionar el objeto. Su condición denominada “Xenoglossy” le permitía interpretar cualquier sistema lingüístico existente. Y consiguió dilucidarlo tal como lo supuso.
“El detalle radica en que…”
Consiguió identificarlo plenamente prescindiendo de los efectos de “Xenoglossy”.
—May our love last forever
“Inglés”.
La traducción equivalía a: “Que nuestro afecto sea eterno”. Una frase idónea para una pieza con forma de corazón. ¿Una mera casualidad?
“…Indagaré con mayor profundidad a mi retorno”.
A medida que avanzaba sumido en sus reflexiones, sus capacidades sensoriales agudizadas detectaron una anomalía de baja intensidad. En el interior de una vía secundaria abandonada no muy lejana, se estaba ejecutando una agresión de índole sexual contra una mujer.
“Individuos insensatos. Atreverse a perpetrar semejante acto en las calles de Seúl”.
Hoon contrajo levemente las cejas, dirigiendo la mirada hacia el punto de origen. Aquello no se saldaría con una simple amonestación por el hecho de no haber sido sorprendido de forma flagrante. Los defensores clandestinos de Corea que combatían la delincuencia realizaban el seguimiento de las sospechas más insignificantes con un rigor absoluto.
“Nivel del Reino del Pináculo. Un individuo de regreso reciente, todavía no asimila las reglas de este entorno…”
No obstante, el escalafón del Pináculo no resultaba despreciable. Sus parámetros de medición se habían elevado tras su paso por escenarios de mayor envergadura, pero dicha categoría se equiparaba a la de un espadachín de élite, un hechicero de alto rango o un combatiente marcial de nivel trascendental.
“La oportunidad ideal para comprobar el funcionamiento de un recurso”.
La noción de poderío era un concepto variable. Con una mirada incisiva, Hoon proyectó los alcances de su “Mental Rapport”. La barrera protectora en el plano mental del adversario ofreció resistencia, pero contando con el respaldo de “Great Mind” y capacidades de naturaleza similar, consiguió consolidar la conexión.
[“¡¿Qué clase de osadía es esta?!” ]
Manifestaciones de rechazo y un impulso homicida irrumpieron al registrarse la intromisión. Un enlace de carácter superficial restringía el margen de maniobra a los pensamientos más externos. Conforme el desconfiado oponente concentraba sus recursos energéticos, la conexión tendía a disiparse. Estaba próximo a interrumpirse, o bien el agresor rastrearía el origen de forma inmediata.
“Margen temporal suficiente”.
Hoon se limitó a exhibir una mueca irónica. Conexión establecida, asunto concluido. Liberó las compuertas de sus propios procesos mentales, volcando la totalidad de su contenido de forma abrupta.
[“¡Guhk! ¡¿De qué se tra…?!”]
Las contenciones propias del nivel Pináculo carecían de efectividad una vez que el enlace se encontraba operativo.
“…Nada despreciable”.
Emitiendo un leve silbido, las pupilas de Hoon mostraron un brillo particular. Constató que el perpetrador del ataque caía desplomado con la estructura facial rígida, procediendo de inmediato a interrumpir la comunicación mental.
“Mis expectativas respecto al desempeño bélico de este cuerpo físico eran moderadas”.
Un contenedor completamente nuevo, y ya se mostraba capaz de neutralizar a un exponente de la categoría Pináculo. Distanciándose de otros sujetos que experimentaban complicaciones al lidiar con estratos de poder más elevados, Hoon transformaba el exceso de información en un recurso ofensivo. El equivalente a verter residuos radiactivos directamente sobre las filas enemigas.
“Los resultados superan mis proyecciones iniciales. Incrementaré el nivel de Mental Rapport con el fin de asegurar conexiones estables al enfrentar a oponentes de mayor complejidad…”
Mostrando su conformidad mediante un gesto sutil en el rostro, Hoon reanudó su marcha. Las capacidades especiales incrementaban su efectividad mediante la práctica constante. De este modo, en los sectores de Seúl afectados por la presencia de criminales, comenzó a estructurarse el mito de la entidad conocida como “Mind Breaker”.
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